
Su nombre en árabe significa Castillo del Olivo y el lugar sigue haciendo honor a su tóponimo . Una villa cuya belleza arquitectónica presenta en todas y cada una de sus calles empinadas, ha hecho merecedor de muy notables reconocimientos como es de Conjunto Histórico Artístico, que tuvo lugar en 1974. Lugar de paz y de ensueño, el escritor chileno José Donoso fijó en esta villa su residencia, al igual que muchos otros escritores y artistas. Su artesanía es muy apreciada, y la fama de su cerámica ha traspasado todas las fronteras de la mano del artesana Teresa Jassa.
En la villa de Calaceite, perteneciente a la Mancomunidad del Maestrazgo, sus gentes tienen a bien expresarse en su lengua vernácula, un dialecto peculiar, derivado del catalán que aquí se conoce como “calaseitan”.
A un solo kilómetro del casco urbano, a la derecha de la carretera de Valderrobres se encuentra el monte de San Antonio, con una ermita construida en 1798. Desde este monte, y una vez pasado el cerro de San Cristóbal, se ve el poblado ibérico descubierto en unas excavaciones perpetradas en la zona y dirigidas por Pedro Bosh Gimpera, Rector de la Universidad de Barcelona, a principios de siglo. El poblado, uno de los más importantes de Aragón, fue declarado monumento nacional en 1931 y se remonta al siglo III antes de Cristo.
De la misma zona se han encontrado otros restos de épocas anteriores, como un Thymiatérion céltico, formado por dos soportes circulares y una columna, un caballito de bronce macizo y una coraza de bronce decorada con círculos y dos espadas, todo ello del siglo V a de Cristo. También se han descubierto otros yacimientos de los alrededores, como es de la valleta, el de Val de la Cabeza y Camino de Santa Ana, estos últimos con restos romanos.
Además del poblado ibérico de San Antonio, la villa de calaceite es por su conjunto arquitectónico una villa de gran interés. Aunque la mayoría de los edificios conservados son de la época moderna, hay que destacar algunas construcciones aisladas de la época gótica, como los arcos apuntados de la plaza mayor de la villa, de los que arranca la antigua calle del Hostals, ahora la calle de la iglesia, y otras dos casas de esta misma calle, una de ellas con ventanales de estilo gótico levantino.
Foto: jaimetello

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