#SOPA: Infografía

Magnifica infografía que explica con toda precisión en que consiste y que trascendencia y consecuencias puede tener la llamada ley #SOPA (Stop online piracy act). Se trata de un Proyecto de ley que en estos días debate el Congreso de los Estados Unidos, y que quieren establecer medios de censura en internet.
La infografía  la podeís descargar en su tamaño original y completa: AQUÍ

La cultura popular y la cultura de masas en todas sus manifestaciones (los cuentos infantiles, la literatura, las canciones, el cine, la publicidadÉ) nos transmiten una y otra vez mensajes persuadiéndonos de un determinado tipo de amor, elevándolo a la categoría de único y presentándolo como el bien supremo al que debe aspirar todo ser humano.

Tradicionalmente, este tipo de mensajes que nos son transmitidos desde la más tierna infancia muestran el amor como un fin en sí mismo, lo que no deja de ser un mito, supeditando la felicidad de hombres y mujeres al incesante encuentro de su «media naranja», sin cuestionarse tan siquiera si esa media naranja existe. Sin embargo, hay una diferencia abismal entre la realidad amorosa vivida y el mito del amor que ha inventado nuestra cultura.

Resulta chocante, como poco, la diferenciación que se hace entre el amor y la amistad, hasta el punto de considerarlos excluyentes. Es más, mientras que nuestras amistades las elegimos, por lo general, entre las personas que más satisfacciones afectivas nos proporcionan, en la elección de la pareja no siempre sucede lo mismo, estando con relativa frecuencia la relación cargada de amargura, sufrimiento, daño físico y psíquico.

Este amor mítico es un enorme obstáculo hacia una sociedad libre y una de las causas de mayor sufrimiento, puesto que considera como «un todo» a la pareja, sin tener en cuenta la individualidad de sus componentes, lo que da lugar a sentimientos de posesión, dominación, violencia de género, etcétera.

El amor novelesco y cinematográfico supera la prueba de multitud de contratiempos, pero la verdadera prueba de fuego comienza justo en el momento en el que la película o novela han dado por finalizada la lucha de dos personas para emprender una vida en común. Es entonces, cuando la realidad de dos individuos, con sus respectivos caracteres, hábitos y costumbres, debe abrirse paso ante la intolerancia que presupone la existencia de dos cuerpos pero un pensamiento único. No somos personajes de ficción, en cambio sobre este modelo de amor romántico en nuestra cultura occidental se ha construido el universo de muchos individuos. Es una referencia capaz de modelar nuestras aspiraciones, deseos, costumbres e incluso de influir en nuestras formas de sentir y pensar; en definitiva, capaz de determinar nuestra sentimentalidad.

Es importante reflexionar acerca de las implicaciones negativas que las relaciones afectivas basadas en este tipo de amor ejercen sobre una gran parte de la sociedad que recurre a prototipos de relación basados en el amor a primera vista o a la búsqueda de un ser absolutamente complementario (la media naranja). Deberíamos desterrar de nuestro vocabulario frases como: «Sin ti no soy nada», «te quiero más que a mi vida», «o tú o nadie», que no hacen otra cosa que reforzar la posesión de uno de los miembros de la pareja sobre el otro.

Fátima Fernández profesora y autora de libros infantiles

Articulo publicado en La Nueva España

 

Dentro de los múltiples factores que se esconden detrás de un fracaso escolar, es importante hacer una reflexión sobre la incidencia que la familia puede tener en dicho fracaso.

El fracaso escolar en España es, en la actualidad, un problema creciente que afecta a la mayoría de los hogares de todas las capas sociales y que requiere un análisis por parte de todos.

Sin duda, la educación juega un papel relevante en favor de la libertad y la realización personal del individuo y es de gran importancia para el desarrollo de una sociedad en la que cada vez es más necesaria una mayor cualificación profesional para conseguir un puesto de trabajo. Sin embargo, más del 25 por ciento de los jóvenes españoles abandonan el sistema educativo sin ninguna titulación. Un conjunto de cambios importantes se han producido durante los últimos años en nuestra sociedad, como, por ejemplo, la incorporación de la mujer al mercado laboral. La madre, que era quien asumía la tarea de educar o controlar la educación de los hijos, ya no permanece en el hogar. ¿Quién asume ahora el papel de educador/a? ¿Nos hemos preocupado de saber en quién hemos delegado la educación de nuestros hijos? ¿Son el mercado y la publicidad los encargados de modelar su personalidad? Las nuevas aficiones infantiles, tales como consolas, videojuegos, el ordenador o la televisión son utilizadas sin control horario ni temático por la ausencia de un adulto que les inculque unas normas adecuadas de conducta con las que enriquecer su ocio (lectura, contacto con la Naturaleza, diálogo en familia, etcétera). Todo ello indica que en algo nos estamos equivocando.

La educación de los hijos es algo que requiere dedicación; sin embargo, los jóvenes, hoy en día, están menos atendidos y más tiempo abandonados a su suerte que antes. La influencia de la familia es fundamental para la estabilidad emocional de un niño y el deber de los padres es proporcionar a los hijos un entorno rico en posibilidades, y un fracaso escolar no deja de ser, en parte, un fracaso personal de los progenitores.

Cuando un hijo trae sus primeras calificaciones negativas, antes de castigar, gritar o reprender, debiéramos preguntarnos si durante las diez o doce semanas que dura una evaluación nos hemos preocupado de la educación de nuestro hijo, de compartir, en definitiva, nuestro tiempo con él. Es en ese primer momento cuando tenemos la opción de elegir, si volver a nuestra dinámica del día a día y olvidarnos hasta la próxima evaluación o, por el contrario, aceptar que la familia, ante un posible fracaso escolar, debe adoptar un papel prioritario para la solución del mismo y, en consecuencia, rectificar cuando aún estamos a tiempo. La decisión es nuestra, porque permítanme recordarles que este problema nos afecta a todos, ya que nuestro futuro estará mañana en las manos de nuestros hijos.

Fátima Fernández profesora y autora de libros infantiles.

Articulo publicado en La Nueva España el 12 de febrero de 2008

 

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