
Hay quienes se burlan sueños y los consideran una pérdida de tiempo. Pero los sueños forman parte de nosotros, tanto como los latidos del corazón. La capacidad de soñar y fantasear es un don precioso, porque expande una vida habiéndola muchas otras, un millar de capullos floreciendo en una rama los que pueden soñar deben comprender a los que no son capaces de hacerlo, porque nunca conocerán la magia que permite pasar de la realidad al mundo de los sueños: ver a través de dimensiones desconocidas para nuestros cinco sentidos, como si fueran descorriendo una serie de cortinas para revelar apasionante mundo de colores hazañas, grandes empresas y poderes.
Todos los pueblos, en todas las épocas, han sabido lo importante que es soñar. A los sueños que han quedado registrados los llamamos mitos o cuentos de hadas forman parte del tesoro de nuestro mundo secreto y son capaces de transportarnos instantáneamente al Valhalla o al Olimpo. Nos explican todo lo que ansiamos saber y dan sustancia a la convicción impida de que hay otros mundos más allá del nuestro.
Los sueños, o las fantasías, son nuestro único escape de la realidad hasta que llega el momento de atravesar la gran puerta que conduce al sueño definitivo. Y no obstante, existen sólo una leve frontera entre la realidad y la fantasía las fantasías del pasado son las realidades del presente de 1903, H.G. Wells escribió un libro titulado los primeros hombres en la luna, y sus contemporáneos lo disfrutaron como un delirio fantástico. Pero muchas personas nacidas en 1903 tuvieron la ocasión de contemplar hombres caminando sobre la luna indudablemente, debemos hacerse realidad otros muchos fantasías de Wells, y quizás el viaje por el tiempo llega a ser tan sencillo como ahora ese viaje por el espacio.
Todo lo peor aceptamos por parte de nuestras vidas fue en otro tiempo una fantasía. Las mitologías de todas las razas nos habla de seres cósmicos que usaban los elementos como armas, y la fantasía se hizo terrible realidad que en Horoshima. Los legendarios héroes del pasado se desplazaban en carros y caballos, hablaban entre sí de un extremo a otro del mundo, acción que el fuego les obedeciera y curaban enfermedades con sus poderes mágicos. En la actualidad tenemos automóviles, radio, aviones, electricidad, rayos láser, drogas milagrosas y submarinos
un científico puede deplorar la idea de que exista una conexión entre la ciencia y la fantasía, pero la fantasía siempre llega primero es el fruto de la imaginación y sin imaginación no existiría la ciencia. Todo invento es resultado de la fantasía.

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